La nutrición es el proceso natural mediante el cual nuestro organismo absorbe los nutrientes de los alimentos. Estos nutrientes son necesarios para que nuestro cuerpo se mantenga en un óptimo funcionamiento, manteniendo procesos como el metabolismo o la digestión en correcto equilibrio.
Además, una buena nutrición permite que los procesos bioquímicos y fisiológicos del cuerpo se realicen de la mejor manera. Es decir, que el consumo y gasto de calorías sea el adecuado. Por eso, la nutrición está ligada a los alimentos que consumimos. Una buena alimentación se traduce en una nutrición adecuada, logrando así prevenir enfermedades.
Los profesionales de la salud recomiendan llevar una dieta balanceada donde podamos darle a nuestro organismo alimentos nutritivos. Estos tienen que contener nutrientes como vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasa y deben ser incluidos en nuestra dieta diaria en las correctas proporciones para llevar un estilo de vida saludable.
Los tipos de nutrición Hay dos tipos de nutrición y estas están clasificadas en autótrofa y heterótrofa. La clasificación se define según la fuente de donde se extraigan los nutrientes que consumimos.
Autótrofa
Este tipo de nutrición se encuentra en los seres vivos como las plantas o bacterias que son capaces de producir sus propios nutrientes. En este tipo de nutrición no nos encontramos nosotros como seres humanos, ya que nosotros necesitamos de hábitos alimenticios correctos para nutrirnos.
Heterótrofa
En este tipo de nutrición es donde nos podemos ubicar como seres vivos, porque consiste en la necesidad de otros organismos para vivir. Nosotros usamos los nutrientes de otros seres vivos como plantas y animales para mantener una alimentación sana.
En este tipo de nutrición encontramos cuatro clases, la simbiótica y parasitaria, la saprófaga y la hológrafa. Esta última es a donde pertenecemos nosotros y otros animales de la cadena alimenticia.
¿Cómo conseguir una dieta balanceada?
Para tener una dieta que garantice la salud integral, es necesario que se incluyan todos los alimentos que mencionamos arriba. Además, es importante mantener la actividad física para evitar las enfermedades crónicas asociadas a la mala alimentación.
Para tener la dieta balanceada tan buscada, no hay que obsesionarnos con las calorías. Solo hay que seguir los siguientes consejos:
* Todos los días debemos consumir frutas, cereales, hortalizas y pan. * Comer frutas frescas a diario y por lo menos una porción debe ser algún cítrico como naranja o pomelo. * Durante la semana es necesario comer pescado. * El consumo de grasas debe ser moderado, las carnes magras deben ser consumidas 3 veces por semanas y las carnes grasas una vez al mes. * Hay que evitar las comidas chatarra o reducir su ingesta, así como los dulces. * Es necesario beber por lo menos unos dos litros de agua al día. Además, hay que evitar el consumo de bebidas alcohólicas. * Aplicando estos consejos podemos mantener una dieta balanceada y que aporte todos los nutrientes necesarios a nuestro organismo.
La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de la presión sanguínea por arriba de los límites sobre los cuales aumenta el riesgo cardiovascular. De acuerdo con numerosos estudios internacionales, la morbilidad y mortalidad de causa cardiovascular tiene una relación directa con el aumento de las cifras de presión sistólica sostenida por encima de 139 mmHg o una presión diastólica sostenida mayor de 89 mmHg tanto para las complicaciones de la enfermedad coronaria como para los accidentes vasculares cerebrales, la insuficiencia cardiaca, la enfermedad vascular periférica y la insuficiencia renal
Complicaciones
Enfermedad de las arterias coronarias, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, enfermedad vascular periférica, discapacidad visual, enfermedad renal crónica, demencia
Causas
Por lo general, el estilo de vida y los factores genéticos.
Factores de riesgo
Falta de sueño, exceso de sal, sobrepeso, fumar, consumo de Alcohol, contaminación del aire.
Los triglicéridos son un tipo de grasa utilizada por los músculos, incluido el músculo cardiaco (corazón), como fuente de energía. Los triglicéridos de la sangre proceden de:
La comida. Después de una comida los triglicéridos aumentan mucho en sangre y permanecen elevados durante varias horas. Por este motivo para cualquier análisis de triglicéridos es recomendable estar en ayunas.
Del hígado. Cuando se está en ayunas el hígado está encargado de liberar triglicéridos para mantener así un aporte continuo de energía a los músculos y al corazón.
La concentración ideal de triglicéridos en sangre debe situarse por debajo de 150 mg/dl.
En determinadas circunstancias, la concentración sanguínea de los triglicéridos puede aumentar mucho, lo que se denomina hipertrigliceridemia. Se considera que los triglicéridos están altos cuando su concentración en sangre es superior a 200 mg/dL. La hipertrigliceridemia se clasifica en:
Triglicéridos en el límite alto de la normalidad 150-199 mg/dL.
Triglicéridos altos 200-499 mg/dL.
Triglicéridos muy altos ≥ 500 mg/dL.
¿Qué provoca tener los tiglicéridos altos?
La hipertrigliceridemia suele deberse a una combinación de causas genéticas y de causas ambientales:
Causas genéticas (hipertrigliceridemias primarias). Se han identificado numerosos genes responsables del aumento de los triglicéridos en sangre. En general estos genes fabrican proteínas que están encargadas de la destrucción de los triglicéridos. Si los genes están alterados no se fabrican adecuadamente las proteínas encargadas de la destrucción de los triglicéridos y éstos aumentan en sangre. Algunos de estos defectos genéticos se acompañan de cifras muy elevadas de triglicéridos en sangre y suelen diagnosticarse en la infancia porque los niños desarrollan inflamaciones del páncreas (pancreatitis) de forma repetida. A estas elevaciones muy marcadas de los triglicéridos (con frecuencia con valores por encima de 5.000 o 10.000 mg/dL) se las denomina síndromes de hiperquilomicronemia. Sin embargo, la mayoría de alteraciones genéticas producen elevaciones pequeñas de los triglicéridos, que pueden alcanzar elevaciones mucho más importantes solo si se ven favorecidas por causas ambientales.
Causas ambientales.(hipertrigliceridemias secundarias). Los factores ambientales son una importante causa de hipertrigliceridemia. En general se asocian con alteraciones genéticas, lo cual favorece su desarrollo. Los factores ambientales que favorecen el aumento de los triglicéridos son:
Obesidad. Sobre todo la obesidad de predominio abdominal.
Diabetes.
Consumo exagerado de alcohol.
Utilización de determinado medicamentos.
Hipotiroidismo.
¿Qué síntomas producen los triglicéridos altos?
La hipertrigliceridemia habitualmente no produce ningún síntoma y es un hallazgo casual al realizarse un análisis de sangre por cualquier motivo. Las complicaciones que pueden producirse por una hipertrigliceridemia son:
Pancreatitis aguda. Se trata de una inflamación del páncreas que suele ser grave y precisa hospitalización. El riesgo de pancreatitis empieza a aumentar cuando los triglicéridos se elevan por encima de 500 mg/dL y es mayor cuanto mayor es la concentración de triglicéridos en sangre.
Enfermedad cardiovascular, fundamentalmente enfermedad coronaria. El riesgo de enfermedad cardiovascular ya se observa cuando los triglicéridos se elevan por encima de 200 mg/dL.
¿Cuál es el tratamiento de la hipertrigliceridemia?
El tratamiento de la hipertrigliceridemia es una combinación de consejos higiénicos y de tratamiento farmacológico.
Medidas higiénico-dietéticas. Suelen ser más eficaces que las medidas farmacológicas para reducir la cantidad de triglicéridos en sangre. Los pacientes con hipertrigliceridemia deben:
Abandonar totalmente el consumo de alcohol.
Reducir su peso corporal y acercarlo al peso ideal.
Realizar una dieta baja en grasas saturadas y pobre en azúcares simples (glucosa y fructosa).
Realizar ejercicio físico diario durante al menos 30 minutos, de intensidad creciente.
No fumar.
Tratamiento farmacológico. El tratamiento farmacológico está dirigido a pacientes con hipertrigliceridemia grave, superior a 500 mg/dL. La decisión de tratar a pacientes con cifras menores de triglicéridos depende de la concentración de colesterol y de la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular. Los fármacos disponibles para bajar los triglicéridos son:
Fibratos (gemfibrozilo y fenofibrato).
Ácidos grasos omega-3 (ácidos grasos de pescado) administrados a dosis altas en forma de medicamentos.
En ocasiones la combinación de ambos para reducir los triglicéridos de forma significativa.
El tratamiento de la hipertrigliceridemia suele ser de por vida, a no ser que haya variaciones tan significativas en la dieta, el peso o la actividad física, que lleven a una reducción muy importante de los triglicéridos, lo cual permitiría retirar la medicación.
La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. La glucosa proviene de los alimentos que consume. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, la más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina de manera adecuada. Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre.
Con el tiempo, el exceso de glucosa en la sangre puede causar problemas serios. Puede dañar los ojos, los riñones y los nervios. La diabetes también puede causar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y la necesidad de amputar un miembro. Las mujeres embarazadas también pueden desarrollar diabetes, llamada diabetes gestacional.
Un análisis de sangre puede mostrar si tiene diabetes. Un tipo de prueba, la A1c, también puede comprobar cómo está manejando su diabetes. El ejercicio, el control de peso y respetar el plan de comidas puede ayudar a controlar la diabetes. También debe controlar el nivel de glucosa en sangre y, si tiene receta médica, tomar medicamentos.
¿Quién está en riesgo de tener diabetes tipo 2?
Muchas personas están en riesgo de diabetes tipo 2. Sus posibilidades de desarrollarla dependen de una combinación de factores de riesgo, como sus genes y estilo de vida. Los factores de riesgo incluyen:
* Tener prediabetes: Significa que tiene niveles de azúcar en la sangre más altos de lo normal, pero no lo suficientemente altos como para llamarse diabetes.
* Tener sobrepeso u obesidad.
* Tener 45 años o más.
* Tener familiares con diabetes.
* Ser afroamericano, nativo de Alaska, indio americano, asiático americano, hispano o latino, nativo de Hawái o isleño del Pacífico
*Tener presión arterial alta.
* Tener un bajo nivel de colesterol bueno (HDL) o un alto nivel de triglicéridos.
* Haber tenido diabetes en el embarazo
* Haber dado a luz a un bebé que pesa nueve libras o más.
* Tener un estilo de vida inactivo.
* Tener alguna enfermedad del corazón o haber sufrido un accidente cerebrovascular
* Tener depresión.
* Tener síndrome de ovario poliquístico.
* Tener acantosis nigricans, una afección de la piel que la vuelve oscura y gruesa, especialmente alrededor de su cuello o axilas.
* Fumar.
TRATAMIENTO
El tratamiento principal consiste en controlar el nivel de azúcar en la sangre mediante la dieta, actividad física, medicamentos orales o la insulina. También deben hacerse chequeos regulares para comprobar que no haya complicaciones.
La obesidad es una enfermedad crónica, progresiva, que afecta aspectos biológicos, psicológicos y sociales de la vida de un individuo. Se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, de un incremento de la mortalidad y de una disminución de la calidad de vida.
La Organización Mundial de Salud (OMS) define la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
La obesidad se produce por un desequilibrio entre el balance energético, se consumen más calorías de las que se queman. Pero la obesidad es una patología mucho más compleja que esta simple ecuación e intervienen múltiples factores en su aparición.
Tipos de Obesidad
En adultos, la clasificación internacional de la obesidad es la propuesta por la OMS y se basa en el Índice de Masa Corporal (IMC). Las personas cuyo cálculo de IMC sea igual o superior a 30 kg/m2 (igual para ambos sexos) se consideran que tienen obesidad.
La obesidad se puede medir mediante el IMC. Se calcula dividiendo el peso (kg) por el cuadrado de la estatura en metros. Por ejemplo, si un hombre o una mujer pesa 120 kilos y mide 1.65 metros, tiene el IMC igual a 44 (120 kg/1.65 x 1.65= 44). A nivel poblacional, el IMC ha demostrado una buena correlación entre la grasa corporal (no su distribución) y el riesgo para la salud.
La obesidad también se clasifica de acuerdo con la distribución del tejido adiposo en:
Obesidad abdominal, visceral. También denominada tipo androide con predominio de adiposidad en la mitad superior del cuerpo: cuello, hombros y abdomen. Este tipo de obesidad se asocia con un aumento del riesgo de enfermedades metabólicas (diabetes tipo 2, aterosclerosis, etc.).
Obesidad femoro glútea o ginoide. Con predominio de adiposidad en los glúteos, las caderas, los muslos y la mitad inferior del cuerpo.
La fuerte asociación entre la distribución de la grasa a nivel abdominal y la enfermedad cardiovascular ha permitido la aceptación clínica de indicadores indirectos de grasa abdominal como la medición de la circunferencia de cintura. Los puntos de referencia en Europa para considerar obesidad abdominal son diferentes en ambos sexos: hombres superior a 94 centímetros y en mujeres superior a 88 cm.
Las investigaciones han demostrado que a medida que aumenta el peso hasta alcanzar los niveles de sobrepeso y obesidad*, también aumentan los riesgos de las siguientes afecciones:1
Los efectos del sobrepeso y la obesidad en la salud.
Enfermedad coronaria
Diabetes tipo 2
Cáncer (de endomrtrio, de mama y de colon).
Hipertensión (presión arterial alta)
Dislipidemia (por ejemplo, niveles altos de colesterol total o de triglicéridos)
Accidente cerebrovascular
Enfermedad del hígado y de la vesícula
Apnea del sueño y problemas respiratorios
Artrosis (la degeneración del cartílago y el hueso subyacente de una articulación)
Se pueden tomar una serie de medidas para evitar la obesidad, aunque todas ellas son similares a las de pérdida de peso. Las más habituales son:
Hacer ejercicio regularmente: entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada semanal evitan el aumento de peso.
Seguir una dieta y un plan de alimentación saludable: con una dieta rica en nutrientes y baja en calorías, que eviten las grasas saturadas, evitándose el alcohol y los dulces. Las frutas, los vegetales y los cereales integrales son saludables.
Evitar las trampas de comida: se deben identificar cuáles son las situaciones que hacen que comamos sin control.
Controlar el peso de manera regular: un control de peso semanal indica si los esfuerzos están dando o no resultados y permiten detectar ligeros aumentos de peso antes de que estos se conviertan en un problema.
Ser constante
Tratamientos para la obesidad
La meta del tratamiento de la obesidad es que el paciente consiga un peso saludable. Todos los programas para adelgazar precisan que el paciente realice cambios en sus hábitos de alimentación y que aumente la actividad física.
Cambios en la dieta: reducir las calorías y tener hábitos alimenticios saludables son básicos para superar la obesidad. En este caso, deben evitarse las dietas drásticas y poco realistas como las dietas relámpago. La etapa de adelgazamiento integral durará al menos seis meses, y el de mantenimiento un año.
Reducción de la ingesta de calorías
Sentir satisfacción comiendo menos
Elegir alimentos saludables
Restringir el consumo de algunos alimentos
Reemplazos alimentarios
Ejercicio y actividad física: aumentar la actividad física es básico para tratar la obesidad. La mayoría de personas que logran bajar de peso y mantener esta bajada durante al menos un año suelen hacer ejercicio regularmente, aunque solo sea caminar.
Hacer ejercicio
Mantenerse en movimiento
Cambios en el comportamiento: un programa de modificación de comportamiento puede ayudar al paciente a realizar cambios en su estilo de vida para adelgazar y no recuperar el peso perdido.
Asesoramiento psicológico
Grupos de apoyo
En el caso de que estas medidas no funcionan, se puede optar por realizar una cirugía para bajar de peso, conocida también como cirugía bariátrica. En este caso, se produce una limitación de la cantidad de comida que se puede ingerir, disminuyendo la absorción de alimentos y calorías.
Esta cirugía se puede hacer si se han probado otros métodos y no han funcionado y si se cumple lo siguiente:
El paciente tiene obesidad extrema, es decir, un IMC de 40 o más
El IMC se encuentra entre 35 y 39.9 y se padece un problema de salud grave relacionado con el peso, como la presión arterial alta o la diabetes
Se debe asumir un compromiso para realizar los cambios de estilo de vida para que la cirugía pueda triunfar
La cirugía bariátrica no garantiza una pérdida de todo el exceso de peso a largo plazo, sino que el éxito dependerá también del compromiso del paciente para efectuar cambios en su vida.
Algunas cirugías frecuentes son:
Cirugía de bypass gástrico: se crea una especie de saco en la parte superior del estómago. Posteriormente se corta el intestino delgado y se conecta con este saco, por lo que la comida y líquidos irán directamente del saco hacia esta parte del intestino, omitiéndose la mayor parte del estómago.
Cirugía laparoscópica de bandagástrica ajustable: en este procedimiento, se separa el estómago en dos sacos con una especie de banda inflable. Al ajustarla, a modo de cinturón, se crea un canal entre ambos sacos.
Derivación biliopancreático con cruce duodenal: se retira una parte importante del estómago, se introduce una válvula que permite que la comida pase hacia el intestino delgado, conservándose el duodeno. Posteriormente, se cierra la sección media intestinal y se conecta la última parte con el duodeno. La sección del intestino que se ha separado se conecta con la parte final del intestino, de modo que tanto los jugos digestivos como la bilis pueden fluir hacia esta parte.
Manga gástrica: en este caso, se retira una parte del estómago, creándose un reservorio de menor tamaño para almacenar la comida.
Sorprendente hallazgo de científicos argentinos sobre el funcionamiento del corazón
Encontraron una estructura oculta dentro del órgano que cumple una función clave. El descubrimiento podría replantear técnicas quirúrgicas y terapéuticas.
Tractografia cardíaca realizada con tomografía computada que evidencia la configuración helicoidal del corazón.
Penélope Canonico 28/03/2022 6:00 Clarín.comSociedad Actualizado al 28/03/2022 6:00
Un equipo de médicos argentinos encontró un nuevo mecanismo en el funcionamiento del corazón. La investigación, publicada por la revista científica Morphologie y presentada en la Sociedad Argentina de Cardiología, representa una revolución en la anatomía y mecánica cardíaca y redefine el clásico concepto del corazón en los manuales escolares.
Tras numerosos estudios anatómicos y de imágenes, los científicos plantean que el órgano no es una masa homogénea sino que está formado por “un conjunto de fibras musculares, retorcido sobre sí mismo a modo de una cuerda lateralmente aplastada”. Para simplificarlo, sostienen que desplegado en una mesa es una banda helicoidal similar a una bufanda.
El grupo de cardiólogos y cirujanos al frente del estudio está conformado por los doctores Jorge Trainini, Jorge Lowenstein, Mario Wernike, Mario Beraudo, Benjamin Elencwajg, Francesc Carreras, Alejandro Trainini, María Elena Bastarrica, Vicente Mora Llabata y Diego Lowenstein Haber y cuenta con participantes extranjeros de varios rubros.
Clarín habló con el equipo médico para entender cuál es la importancia del estudio cuyo resultado será presentado el 30 de marzo en España bajo el nombre “Fulcro y torsión del miocardio Helicoidal”.
Dr. Jorge Trainini, Dr. Jorge Lowenstein, Dr. Mario Wernike, Dr. Mario Beraudo, Dr. Benjamin Elencwajg, Dr. francesc carreras, Dr. Alejandro Trainini, Dra. María Elena Bastarrica y Dr. Diego Lowenstein Haber
Partieron de esta lógica: el corazón ejerce una fuerza considerable, ¿cómo puede ser que un músculo suspendido en el tórax pueda ejercerla sin ningún punto de apoyo? Así buscaron comprender la dinámica cardíaca.
Hasta ahora, uno pensaba que el corazón se abre y se cierra como un puño y que se estructura en cuatro cavidades. Pero, en realidad, rota en sentido longitudinal y circunferencial para poder hacer su actividad funcional: se estruja y desestruja como si fuese una toalla que se enrosca y escurre.
Cómo funciona el corazón
“El corazón es una banda doblada en el organismo como si fuera una bufanda enrollada sobre el cuello. Se estruja como una toalla para eyectar la sangre y se destuerce (como si exprimiéramos una toalla) para que la sangre vuelva a entrar al corazón. Este esfuerzo lo hace sobre un punto de apoyo como cualquier músculo del organismo”, describe a Clarín Jorge Trainini, cirujano cardiovascular en el Hospital Presidente Perón de Avellaneda.
Este movimiento se solventa en un punto de apoyo llamado «fulcro cardíaco». Así bautizaron los especialistas a su descubrimiento, en honor a Arquímedes. Se trata de la estructura que sostiene el mecanismo succionador del corazón, es decir, un punto de apoyo donde el corazón hace de palanca para poder ejercer la presión hidráulica necesaria.
“Lo detectamos cuando investigamos cómo se contrae el corazón. No había sido descrito por la literatura científica porque está oculto, tiene un tamaño de alrededor de 2 cm y se aloja debajo del trígono que es la unión de las válvulas aórtica, mitral y tricúspide”, dice Trainini.
Tomografías computadas en donde se destaca la ubicación del fulcro
“Solo se lo encuentra cuando se desarma el corazón y se lo despliega. En los chimpancés se lo vio calcificado, en el hombre es un elemento cartilaginoso, casi como un tendón. De hecho, en el recién nacido se lo empieza a visualizar como un elemento diferencial”, ilustra el experto.
La intimidad del corazón
El corazón tiene el tamaño equivalente a un puño humano y un peso promedio de 270 gramos. Impulsa de cuatro a seis litros por minuto a una velocidad de 200 centímetros por segundo.
“Para expulsar la sangre a todas las arterias del organismo, hace un movimiento conocido como sístole, que es muy parecido a la torsión o el “escurrimiento de una toalla mojada”. De esta manera, se contrae y expulsa la sangre, así como al retorcer una toalla se escurre el agua”, detalla a Clarín Jorge Lowenstein, director de cardiodiagnóstico en Investigaciones Médicas y Diagnóstico Médico.
Este es un corazón disecado por el dr. Trainini en donde se evidencia el fulcro
Hasta aquí, se creyó que la sangre que salía del corazón volvía al órgano con la misma fuerza con la que salía. Pero no es lo que sucede. “El llenado de la sangre en el órgano se provoca a través de una fase intermedia entre sístole y diástole que nosotros advertimos y nombramos como fase activa de succión”.
Esta fase “funciona igual que una sopapa”. El corazón actúa como una cámara cerrada que contrae sus paredes generando una presión negativa intensa, similar a una ventosa o sopapa y empieza a destorcerse. Cuando la presión interior cambia, se abre la válvula y el corazón se llena de sangre; período conocido como diástole.
Otro hallazgo del equipo médico es que una vez que se desarma durante una disección anatómica, no se puede volver a armar, dado que “está unido constitutivamente”.
“Una vez deshecho, el corazón no vuelve a tener la estructura orgánica que tenía y pierde su función. El fulcro funciona como un velcro: dos partes que se unen y una vez despegadas no pueden volver a pegarse”, advierte Trainini.
Entonces, ¿de dónde vienen los latidos?
“Cuando escuchamos el corazón con el oído o con el estetoscopio, percibimos básicamente dos ruidos que se corresponden con el cierre de las válvulas del corazón. En otras palabras, el movimiento de rotación permite generar la fuerza necesaria para que la sangre pase por las válvulas y estas se abran. El ruido que uno escucha es la sangre eyectada. El fulcro es el punto de apoyo que permite que todo esto suceda”, puntualizan los científicos.
El impacto de la investigación
El estudio complementa la teoría iniciada por el español Torrent Guasp quien definió al corazón como un conjunto de fibras musculares, retorcido sobre sí mismo. Trainini y su equipo avanzan y plantean una serie de propuestas que completan la visión.
“Nuestra investigación se puede interpretar a través de diferentes técnicas porque tiene un sentido traslacional y multidisciplinario. Es relevante entender que este mecanismo activo de succión y su integración con la mecánica sístole/diástole pueden ser básicas para enfocar nuevas técnicas quirúrgicas y opciones terapéuticas. En la práctica diaria permite conocer mejor la terapéutica para los pacientes, como dónde colocar el marcapasos y resincronizar el corazón”, explica Lowenstein.
Esta es una extracción del segmento Miocardico en donde por microscopio se comprueba que se trata de cartílago y ácido hialuronico
“Además, puede abrir nuevas líneas de investigación y responder a preguntas que antes no tenían respuestas. Así, las industrias farmacéuticas podrán invertir en entender cuál es la fisiología del corazón y al conocerla, generar una revolución de medicamentos capaces de tratar mejor la insuficiencia cardíaca”, añade Diego Lowenstein, director Médico de Centro Diagnóstico Bioimágenes.
En el nuevo paradigma, la presencia de ácido hialurónico en el corazón (un elemento anti fricción que permite que las fibras se deslicen una capa sobre la otra), la interpretación de la conducción eléctrica y la presencia del fulcro son los hallazgos innovadores. Estos conceptos fisiológicos son una nueva ventana para que el cardiólogo pueda interpretar mejor la compleja mecánica cardíaca y las enfermedades del paciente.
¿Qué importancia tiene? Lowenstein señala que es vital en corazones deteriorados porque permite enfocar las enfermedades con una perspectiva fisiopatológica y localizar mejor los lugares dónde actuar. Por ejemplo, prolongar la brecha de tiempo entre el momento en que un paciente se enferma y llega a un trasplante. Y aclara que no sirve para prevenir la patología sino para tratarla racionalmente.
El núcleo de la propuesta científica y el avance en el puzzle del funcionamiento cardíaco que propone el grupo de médicos argentinos se define en una tríada conceptual revolucionaria: un músculo continuo que necesita un punto de apoyo y cuenta con un mecanismo antifricción.