
¿Qué es la Obesidad?
La obesidad es una enfermedad crónica, progresiva, que afecta aspectos biológicos, psicológicos y sociales de la vida de un individuo. Se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, de un incremento de la mortalidad y de una disminución de la calidad de vida.
La Organización Mundial de Salud (OMS) define la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
La obesidad se produce por un desequilibrio entre el balance energético, se consumen más calorías de las que se queman. Pero la obesidad es una patología mucho más compleja que esta simple ecuación e intervienen múltiples factores en su aparición.
Tipos de Obesidad
En adultos, la clasificación internacional de la obesidad es la propuesta por la OMS y se basa en el Índice de Masa Corporal (IMC). Las personas cuyo cálculo de IMC sea igual o superior a 30 kg/m2 (igual para ambos sexos) se consideran que tienen obesidad.
La obesidad se puede medir mediante el IMC. Se calcula dividiendo el peso (kg) por el cuadrado de la estatura en metros. Por ejemplo, si un hombre o una mujer pesa 120 kilos y mide 1.65 metros, tiene el IMC igual a 44 (120 kg/1.65 x 1.65= 44). A nivel poblacional, el IMC ha demostrado una buena correlación entre la grasa corporal (no su distribución) y el riesgo para la salud.
La obesidad también se clasifica de acuerdo con la distribución del tejido adiposo en:

Obesidad abdominal, visceral. También denominada tipo androide con predominio de adiposidad en la mitad superior del cuerpo: cuello, hombros y abdomen. Este tipo de obesidad se asocia con un aumento del riesgo de enfermedades metabólicas (diabetes tipo 2, aterosclerosis, etc.).

Obesidad femoro glútea o ginoide. Con predominio de adiposidad en los glúteos, las caderas, los muslos y la mitad inferior del cuerpo.
La fuerte asociación entre la distribución de la grasa a nivel abdominal y la enfermedad cardiovascular ha permitido la aceptación clínica de indicadores indirectos de grasa abdominal como la medición de la circunferencia de cintura. Los puntos de referencia en Europa para considerar obesidad abdominal son diferentes en ambos sexos: hombres superior a 94 centímetros y en mujeres superior a 88 cm.

Las investigaciones han demostrado que a medida que aumenta el peso hasta alcanzar los niveles de sobrepeso y obesidad*, también aumentan los riesgos de las siguientes afecciones:1
Los efectos del sobrepeso y la obesidad en la salud.
- Enfermedad coronaria
- Diabetes tipo 2
- Cáncer (de endomrtrio, de mama y de colon).
- Hipertensión (presión arterial alta)
- Dislipidemia (por ejemplo, niveles altos de colesterol total o de triglicéridos)
- Accidente cerebrovascular
- Enfermedad del hígado y de la vesícula
- Apnea del sueño y problemas respiratorios
- Artrosis (la degeneración del cartílago y el hueso subyacente de una articulación)
- Problemas ginecológicos (menstruación anómala, infertilidad).
Prevención de la Obesidad
Se pueden tomar una serie de medidas para evitar la obesidad, aunque todas ellas son similares a las de pérdida de peso. Las más habituales son:
- Hacer ejercicio regularmente: entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada semanal evitan el aumento de peso.
- Seguir una dieta y un plan de alimentación saludable: con una dieta rica en nutrientes y baja en calorías, que eviten las grasas saturadas, evitándose el alcohol y los dulces. Las frutas, los vegetales y los cereales integrales son saludables.
- Evitar las trampas de comida: se deben identificar cuáles son las situaciones que hacen que comamos sin control.
- Controlar el peso de manera regular: un control de peso semanal indica si los esfuerzos están dando o no resultados y permiten detectar ligeros aumentos de peso antes de que estos se conviertan en un problema.
- Ser constante
Tratamientos para la obesidad
La meta del tratamiento de la obesidad es que el paciente consiga un peso saludable. Todos los programas para adelgazar precisan que el paciente realice cambios en sus hábitos de alimentación y que aumente la actividad física.
- Cambios en la dieta: reducir las calorías y tener hábitos alimenticios saludables son básicos para superar la obesidad. En este caso, deben evitarse las dietas drásticas y poco realistas como las dietas relámpago. La etapa de adelgazamiento integral durará al menos seis meses, y el de mantenimiento un año.
- Reducción de la ingesta de calorías
- Sentir satisfacción comiendo menos
- Elegir alimentos saludables
- Restringir el consumo de algunos alimentos
- Reemplazos alimentarios
- Ejercicio y actividad física: aumentar la actividad física es básico para tratar la obesidad. La mayoría de personas que logran bajar de peso y mantener esta bajada durante al menos un año suelen hacer ejercicio regularmente, aunque solo sea caminar.
- Hacer ejercicio
- Mantenerse en movimiento
- Cambios en el comportamiento: un programa de modificación de comportamiento puede ayudar al paciente a realizar cambios en su estilo de vida para adelgazar y no recuperar el peso perdido.
- Asesoramiento psicológico
- Grupos de apoyo
En el caso de que estas medidas no funcionan, se puede optar por realizar una cirugía para bajar de peso, conocida también como cirugía bariátrica. En este caso, se produce una limitación de la cantidad de comida que se puede ingerir, disminuyendo la absorción de alimentos y calorías.
Esta cirugía se puede hacer si se han probado otros métodos y no han funcionado y si se cumple lo siguiente:
- El paciente tiene obesidad extrema, es decir, un IMC de 40 o más
- El IMC se encuentra entre 35 y 39.9 y se padece un problema de salud grave relacionado con el peso, como la presión arterial alta o la diabetes
- Se debe asumir un compromiso para realizar los cambios de estilo de vida para que la cirugía pueda triunfar
La cirugía bariátrica no garantiza una pérdida de todo el exceso de peso a largo plazo, sino que el éxito dependerá también del compromiso del paciente para efectuar cambios en su vida.
Algunas cirugías frecuentes son:
- Cirugía de bypass gástrico: se crea una especie de saco en la parte superior del estómago. Posteriormente se corta el intestino delgado y se conecta con este saco, por lo que la comida y líquidos irán directamente del saco hacia esta parte del intestino, omitiéndose la mayor parte del estómago.
- Cirugía laparoscópica de banda gástrica ajustable: en este procedimiento, se separa el estómago en dos sacos con una especie de banda inflable. Al ajustarla, a modo de cinturón, se crea un canal entre ambos sacos.
- Derivación biliopancreático con cruce duodenal: se retira una parte importante del estómago, se introduce una válvula que permite que la comida pase hacia el intestino delgado, conservándose el duodeno. Posteriormente, se cierra la sección media intestinal y se conecta la última parte con el duodeno. La sección del intestino que se ha separado se conecta con la parte final del intestino, de modo que tanto los jugos digestivos como la bilis pueden fluir hacia esta parte.
- Manga gástrica: en este caso, se retira una parte del estómago, creándose un reservorio de menor tamaño para almacenar la comida.
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